Desperté. No abrí los ojos. Recorrí mentalmente la habitación. Recordé la bandeja con la taza de café a medio tomar y las migas de pan sobre el plato. La ropa tirada por algún lugar de la habitación. Mi escritorio lleno de libros, el computador encendido con excepción de la pantalla. El sofá de cuero con algunos CD’s y diarios y revistas. El equipo de música, ya algo viejo y obsoleto. Las benditas cortinas que permitían obscurecer la habitación y dormir a cualquier hora del día.
Imagine que eran las tres de la tarde. Sentí mi transpiración, el olor del cuerpo. Disfrute complacido, saque mi pierna derecha debajo de la sabana para cruzarla sobre la pierna izquierda y quedar casi sobre mi estomago. Sentí el miembro erecto, duro. Me sentí fuerte.
Imagine que eran las tres de la tarde. Sentí mi transpiración, el olor del cuerpo. Disfrute complacido, saque mi pierna derecha debajo de la sabana para cruzarla sobre la pierna izquierda y quedar casi sobre mi estomago. Sentí el miembro erecto, duro. Me sentí fuerte.
Me acorde de mis encuentros con Agatha. Abrí los ojos, busque con una sonrisa en mis labios el teléfono y marqué.
“Agatha, hola. ¿Cómo estas? ¿Qué haces?
Les explique donde y en que estaba. Río de buena gana. Te espero en media hora, le dije en tono imperativo asumiendo mi rol. No soy muy experto, pero cuando no asumimos claramente nuestro rol, traemos confusión a la relación. La buena onda se convierte rápidamente en mediocridad y es fácil terminar construyendo una relación que no nos agrada.
Agatha intentó negociar los tiempos. Me mantuve firme y le pedí esfuerzo en el cumplimiento de la tarea.
Todo esto me encendió aun mas, pensé que explotaría. El pene me dolía.
Intente suavizar la espera con un café, mi pene ya no estaba erecto como antes pero mi excitación aun estaba presente. Miré ahora con los ojos abiertos y recorrí nuevamente la habitación. Observe mi sofá de cuero negro. Amo ese sofá. Me acorde de Agatha en cuatro patas sobre el sofá, de rodillas chupándome el pene mientras estoy sentado o ella saltando encima mío..uff..cuando falta, no aguanto más..solo quiero que llegue, tener sexo y ya...
Finalmente suena el citófono, y autorizo su entrada. Me quedo mirando por la mirilla detrás de la puerta. La veo salir del ascensor. Abro la puerta, la recibo de un abrazo, La tomo de la mano. La llevo a la habitación. Esta hermosa. Ríe. Me siento en la cama y la desnudo mientras ella me observa parada.
Una vez desnuda, le doy pocas pero fuertes nalgadas. Hoy no estoy para bromas, le advierto. La pongo sobre la cama, de espaldas mirando hacia atrás, donde permanezco parado. Adivino que ella supone que nos daremos sexo oral mutuamente y al mismo tiempo. La dejo pensar en eso. Me inclino, y ella roza con sus labios mi pene , yo acaricio suavemente su concha con mis dedos, la beso. No mucho. Me acomodo y meto mi miembro en su boca. Puedo ver su boca abierta y sus ojos mirándome, como pidiendo instrucciones. Esta muy fría aún. Vuelvo a la carga, marcando con energía el gesto. Meto nuevamente mi pene adentro de su boca y empiezo a moverme. Lo saco, la tomo de los hombros y la acomodo un poco mas atrás, su cabeza queda al borde de la cama, pero aun cómoda. Imagino que es la posición perfecta y retomo la acción. Me inclino y le doy una nalgada muy fuerte. Vuelvo por tercera vez a meter mi pene sobre su boca y me muevo con soltura..mas fuerte y mas fuerte..digo “ya chupame hasta reventarme”. Ella sabe que debe tomarse todo el semen. La tomo del cabello, la acaricio y continúo moviéndome..mi mente vuelve al comienzo la bandeja, el café, los restos de pan.. mi despertar excitado..siento que ya.. es el momento..y suelto un chorro de semen que Agatha intenta con energía capturar. Su rostro esta rojo medio de excitación y medio de rabia. No me importa en absoluto, lo disfruto. Le grito que siga..No quiero perder ese minuto. Me sigue lamiendo, limpiándome, escupe. La reprendo.Sigue con los testículos, entre medio de las piernas y retoma con el pene. A esas alturas, constato con sorpresa que yo estoy acostado de espaldas y ella de rodillas en el suelo limpiando todo mi cuerpo con su lengua. Lo hace con energía, ha aprendido con duros castigos que el semen no se desperdicia.
Después de un rato, ya no deseo continuar. Le indico que se vista y se vaya. Me mira sorprendida. No dice nada. Pide ducharse, accedo. Vuelve orgullosa e intenta sonreír. Me da un beso y me dice adiós. Camina por un breve pasillo, a la derecha se encuentra el baño donde acaba de ducharse y a la izquierda la puerta de salida. Me mira y me lanza un beso, dice “me debes una, esto fue todo para ti”. La miro cansado, no reacciono se pierde de mi vista. Reacciono tarde. Salto de la cama. Corro a la puerta de la habitación. Desde ahí la observo parada en la puerta de salida del departamento. La miro serio: “no te debo nada, espérame a las nueve voy con la varilla”. Me mira en forma tierna, me lanza un beso y se va..Quedo contrariado. Vuelvo a la cama y duermo.
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