Me invitó a pasar al living y esperarla.
Camine unos pasos, abrí la puerta y entré. Inmediatamente me sentí complacido. Living y comedor formaban un sola y gran habitación. Todo estaba alumbrado por velas de distintos tamaños que, imaginé, formaban un sendero. Por la ventana se podía apreciar un hermoso y algo descuidado jardín. Descuido que solo lograba otorgarle una mayor belleza, algo salvaje, ideal para la ocasión.
A un costado del sofá de cuero, me esperaba una elegante copa de champagne. Me sentí alagado. Se podía escuchar una música que agregaba placer al encuentro. Me senté, observé la situación, sentí concientemente mi agrado. Agradecí por estar ahí. Respiré, sentí el sofá y me la imagine allí, desnuda en cuatro patas mirando hacia el jardín y yo parado detrás de ella mirando su cuello, espalda y culo. Sentí mi excitación, acomodé mi pene y tome champagne…escuche su voz desde el fondo de la casa. ¡ ya voy ¡
Pasado unos minutos ella me dice. “Necesito que con el control remoto sin pararte del sillón, cambies la música”. Sigo las instrucciones, a estas alturas medio muerto de la risa. La magia se me ha ido un poco y las velas y toda la preparación la empiezo encontrar un poco adolescente.
Finalmente ingresa a la habitación, y empieza a bailar al compás de la música. Nada muy sexi ni sensual. Ninguno de los bailes típicos de estas situaciones. Empiezo a comprender que me tiene preparado un espectáculo. Baila muy bien, gesticula con las manos y rostros. Todo impecable, me siento un rey, mi excitación aumenta, vuelve la magia. Esta mina me hace sentir importante, la miro, disfruto. Termina de cantar y empieza otra música. Se acerca me muerde los labios. Yo complacido, asumo mi rol. Me trata como un rey, su amo y eso soy. Ella es mi sumisa, y ha actuado con diligencia. Dejo ir la emotividad, para dar paso al erotismo. La tomo con fuerza, le suelto las amarras que sostienen su vestido. La abrazo, nos besamos. Ella cae de rodillas, besa mi pene con pasión. Observo su mirada. Perfecta, me observa sumisa y complacida. Me inclino y la tomo del culo. Le doy unas pequeñas nalgadas. Pregunta porque. Le contesto dándole dos nalgadas muy fuertes. Ríe de buena gana, sabe que lo ha hecho muy bien y que la tengo difícil. La tomo del pelo. Observo su elegante disfraz, mas me excito. Me acuerdo de mi fantasía de la espera. Juego con su ano, meto mis dedos. Me paro detrás de ella como había imaginado, pero hoy no quiero sexo anal. Añoro su vagina. Ahí esta en cuatro patas mirando hacia el jardín y yo parado detrás de ella mirando su cuello, espalda y culo…
Antes que nada, felicitarlo por su blog y por su ortografía. Es un placer leer así.
ResponderEliminarLuego, felicitarlo por lograr algo que yo no he podido hacer aún: escribir relatos cortos. El suyo además es sensual y erótico.
Reitero mis felicitaciones, y... LARGA VIDA A SU BLOG!!