sábado, 19 de febrero de 2011

Sueños de Niñez

Recuerdo desde siempre haber tenido las mismas fantasías.

Me veo en la casa de campo de unos tíos donde pasábamos parte de las vacaciones.  Estoy  en cama, mirando esos techos altos de las casas antiguas. Recuerdo el ropero color burdeo, las camas de fierro y los colchones viejos; unos que para una cama normal se dividían en dos.

Debo haber tenido unos doce años entonces, y me recuerdo cerrando los ojos y abrigándome debajo de las frazadas intentando no quedarme dormido para durante horas hilvanar historias.

Mis historias siempre eran con más de una chica a la vez y mayores. Ni modo de fantasear a los doce años con una nena menor. Cuando fui creciendo fui también fantaseando con las de mi edad, pero eso debe haber sido algunos años después.

Mis fantasías rondaban, desde que recuerdo,  en torno a dar nalgadas y dominar. Nada ha cambiado en mí. Soy lo que soy. Esta en mi esencia. Solo que ahora al encontrarnos en Internet y compartir información, todo cobra un sentido manifiesto. ¡Bendito Internet¡

Recuerdo que en la fantasía yo dominaba a unas chicas del colegio, del vecindario o amigas de cualquier lado. Mi harem iba creciendo y cuando conocía a una chica atractiva, en la noche fantaseaba que la reclutaba para mi grupo. Cada noche, la historia seguía donde la había dejado la noche anterior. Las cuidaba, disciplinaba, tenían roles, tareas. En mis fantasías había ciertos ritos. Me resulta extraño ahora,  como esas fantasías de mi niñez hoy las veo presente en el BDSM. Una que recuerdo, es que cada cierto tiempo las pesaba y si habían engordado les daba unas nalgadas y debían bajar los kilos que habían subido. Hoy no tengo nada contra las gordas, es solo que esa es la fantasía que recuerdo y más bien tiene que ver con la dominación y humillación, pienso ahora.

En la fantasía yo era un amo duro pero no cruel. Al no tener un referente y no poder ponerle nombre a mi rol de fantasía, que ahora seria Dom y punto, me sentía mal. No culpable, pero contrariado puesto que no sabía si estaba fantaseando con ser un mafioso bueno que prostituía a las chicas o con algo peor.

Me gustaba imaginarme como un amo bondadoso, con quienes ellas crecían como persona. Se distinguían por su elegancia y modales que yo procuraba que aprendieran.

En algunos periodos todas las chicas eran mías y en otras las prostituía. Las entregaba a mis amigos y otros hombres con los cuales me quería congraciar. Nunca mis chicas me odiaban, siempre me amaban porque era su dueño y las cuidaba. Cuando las castigaba lo hacia con justicia.

Recuerdo que una fantasía era como una especie de carrusel, donde las chicas trotaban alrededor mío y yo le pegaba en las nalgas con un látigo. Esos castigos tenían que ver con un error colectivo o porque las sorprendía cubriéndose entre ellas una falta con mentiras.

Había un calendario, donde una noche dormía con una y la siguiente con otra, hasta que a todas les tocaba un turno. A veces tenía sexo con más de una, pero no muy seguido porque eso me parecía complicado.

En mis fantasías me orinaba sobre ellas y mantenía las condiciones varoniles de la realidad. Esa que nos indica  que los hombres no podemos eyacular a cada rato, así que me administraba. En ese sentido mi fantasía era muy realista.

También ocurría que a veces liberaba alguna chica y ella dejaba de ser parte del grupo y entonces, yo inventaba una ceremonia de despedida oficial y melodramática. En mis fantasías las chicas tenían la misma personalidad que la de la vida real, así que si era mala conducta en el colegio yo me la imaginaba dándole nalgadas en la noche. De pronto me encontraba en algún lugar con una chica que en mi fantasía yo había liberado. Ese encuentro provocaba que en la noche me imaginaba que ella nos visitaba y participaba de un juego con nosotros nuevamente.

A veces me gustaba imaginar una cama muy grande donde dormíamos en grupo hasta tarde..éramos felices..

…Como a los dieciséis años las fantasías empezaron a desaparecer. No recuerdo haber elaborado historias complejas y completas en la universidad. Fue algo espontáneo, desconozco la razón. En parte puede ser por alguna novia que me tenía ocupado o por auto censura..Asumí posturas políticas en mi vida que tal vez, solo tal vez no permitían darle legitimidad a mis deseos.